Desde que era pequeña en mi casa las lentejas se comían con tomate. Nunca le hemos puesto chorizo ni ningún tipo de carne. Solo un poco de ajo, una punta de guindilla y tomate, mucho tomate!

Esta sopa parte de este principio pero para hacerla más nutritiva decidí añadirle un poco de kale que tenía en la nevera.

En esta época del año apetece mucho tomar sopas, son un tipo de comfort food que se hace de manera rápida y que se puede guardar en la nevera por varios días.

Esta sopa de lentejas y kale es ideal si vais cortos de tiempo como yo porque se hace sola. Lo único que os tenéis que acordar es de apagarla una vez que haya terminado su cocción.

Os aconsejo de usar solo la hoja del kale que es su parte más tierna ya que el tallo es demasiado duro y os lo iríais encontrando a trocitos por la sopa.

Yo no le he echado sal ya que la iba a tomar también mi bebé pero le podéis añadir a vuestro gusto.

 

Sopa de lentejas y kale (aprox. para 4 personas):

 

1 cebolla

2 zanahorias

1 hoja de apio

4 hojas de kale

150g de lentejas secas

300ml de tomate triturado

750ml de agua fria

una pizca de guindilla

 

Cortamos la cebolla, el apio y las zanahorias a rodajitas y empezamos a freírlas en una olla con aceite de oliva virgen extra. Cuando están doraditos añadimos el kale troceado y el tomate. Dejamos cocer por 5 minutos y añadimos el agua y las lentejas.

Hacemos hervir por unos 40 minutos o hasta que las lentejas no estén hechas, si quereis podeis añadir la sal, dejamos enfriar un poco y trituramos todo.

Yo esta vez he omitido el tomate (como podéis ver en la foto) por tema de acidez y sale muy rica igual. Si tampoco lo quereis poner tendreis que añadir 300ml de agua. Al servirla he añadido un poco de yogurt griego, pipas de calabaza, un chorrito de aceite virgen extra y brotes de alfalfa.

 

 

Texto y foto por Cori